viernes, 7 de noviembre de 2014

Entrevista en Radio Universidad de Chile

El programa Cambio de Swich, que conduce Marco Enriquez-Ominami, nos entrevista a Gonzalo Pedraza, Cristian Galáz y a su servidor y amigo:


viernes, 25 de julio de 2014

¿De zombies?

Sobre Todo es Rojo, la novela de Andrés Pascoe.

Por Daniel Flores


La idea de zombies viene de áfrica. Explican los antropólogos que hubo culturas que daban esa condición a las personas que obsesionados por el dinero se convertían en objetos. En este escrito,dedicado a los marxistas filosóficos, podemos decir que la palabra zombie era utilizada por estas culturas para graficar la inversión fundamental del capitalismo: el fetichismo de la mercancía.  Michael Taussig es el antropólogo que rescata esta referencia que acabo de hacer, precisamente, al estudiar las formas culturales que toman las sociedades indígenas y campesinas cuando los sistemas capitalistas se les instalan encima.  En estas, de un día para el otro el dinero, que era solo un vehículo de intercambio, es ahora el objetivo fundamental del sistema económico.  El dinero que era un equivalente, ahora se empieza a reproducir, se “preña” decía Marx, y entonces, sostiene Taussig, las culturas en crisis inventan formas simbólicas para explicarse este sin sentido. Y aparecen los antidioses, el diablo, los pactos satánicos, el cole’ flecha, el mandinga… y los zombies.

La de Andrés Pascoe, por eso, no es una novela de zombies, pero sí es una novela de zombies. No lo es porque los zombies son el vacío desde el que se narra la historia (el McGuffin diría Hitchcock). Sí lo es porque logra lo que la propia palabra africana quería: desentrañar la crisis de sentido  y de identidad que el capitalismo instala en las relaciones humanas que deben sostenerlo. La novela se monta sobre el viaje de tres protagonistas, un chileno, un mexicano y una argentina, motivados por una crisis global. Cada personaje –en una apuesta muy bien lograda por el autor- personifica los rasgos fundamentales de las contradicciones de sentido de la historia social y política de los últimos 40 años de sus respectivos países.  Y entonces la novela narra la forma en que los preconceptos de cada uno de los personajes comienzan a caer en el absurdo cuando la crisis desmonta los supuestos valóricos e históricos a partir de donde los personajes han explicado el mundo y sus propias existencias.

No quiero entrar en los detalles de la trama porque la novela merece ser leída y releída. Porque además de ser un excelente libro de sociología latinoamericana, es también una gran novela de aventuras. Por momentos me recordaba el gozo que sentí mientras leía Baudolino.  Porque con ambos autores, con Eco y con Pascoe, es clara la redacción ágil, y sobre todo, la capacidad de observar el mundo desde la vocación humorística.

Pero con “Todo es Rojo” en un punto pasa lo contrario que con Baudolino. Si con la lectura del aventurero de Alejandría, la satisfacción de la lectura va acompañada con el tamaño del libro. Digámoslo así:  comienzo a leer la novela, he llegado a la página 50 casi sin darme cuenta, voy a tomar un respiro y evaluar: la estoy pasando bien, a Baudolino le queda un viaje largo, y… que tranquilidad, todavía tengo 300 páginas que leer. Pero con Todo es Rojo la sensación es distinta: comienzo a leer, he llegado a la página 50 sin darme cuenta, voy a tomar un respiro y evaluar: la estoy pasando bien, y que bueno, se ve que todavía queda mucho que recorrer y aventuras que narrar, pero, un momento, solo quedan 80 páginas!. El autor nos debe 200 páginas, o al menos una segunda novela.


En resumen, “Todo es Rojo” es una gran novela, escrita con arrojo, humor, con vocación política-poética, sociológica, y sobre todo, latinoamericanista. Mariátegui estaría orgulloso. Borges decía, lo importante no es leer si no releer, y la novela de Pascoe es de las que hay que releer, sin lugar a dudas. 

martes, 15 de julio de 2014

Survivors

Chile, the slender nation that lies along the Pacific margins of South America, has faced more than its share of disasters, natural and otherwise. This neat road novel by the Mexican-born writer Andrés Pascoe Rippey imagines an apocalyptic future in which a nuclear war between the great powers has wiped out modern communications and the electric grid worldwide, even in countries — like Chile — that are far from the center of the conflict. As the authorities lose control, rioting and looting break out, and are followed in turn by the rise of brutal paramilitary units, and, more disturbingly, by armies of crazed, cannibalistic merodeadores (marauders) in whom we — although not the characters, at least initially — recognize the characteristic traits of the zombie.

The novel's central character, Alberto, is a left-wing Mexican journalist living in Santiago. As violence breaks out, he at first withdraws to the security of his apartment, but when the situation in the capital becomes increasingly grim he flees south in a commandeered Range Rover, acquiring two companions along the way. One, Max, is a teenager from a wealthy and conservative Catholic family; the other, Valentina, is an Argentinian woman who is both a formidable hand-to-hand fighter and a sexual powerhouse. Hoping to find shelter in an isolated region, they find that little they encounter along the way — a pious farm family, a neohippie commune — is what it seems; moreover, the paramilitaries and merodeadoresare also swiftly making their way south. Much of the latter part of the novel takes place among the idyllic scenery of Chile's Alerce Andino National Park, though the events that transpire there — including, of all things, a cavalry charge, are anything but tranquil.


The novel's political and social overtones are obvious and at time explicit, and memories of the violent dictatorship of Augusto Pinochet are never far from the surface, but the novel also draws on the conventions of horror cinema, as well as, I suspect, books like John Wyndham's The Day of the Triffidsand the disaster novels of J. G. Ballard. It manages to be well-written and astute in its observation of society and character while supplying a ripping, well-paced narrative.


Todo es rojo is, thus far, available only in Spanish. It has been published, in a handsome edition, by a tiny Chilean press,Imbunche Ediciones, and appears to have limited distribution outside that country. (It is, however, available as a PDF download from Lulu.) Hopefully it will eventually gain wider exposure and translation into other languages.

http://dreamersrise.blogspot.com/2014/06/survivors.html?spref=fb

Vuelan las plumas y los zombies

Entrevista a Andrés Pascoe con Vivian Lavín

lunes, 24 de marzo de 2014

“Todo es rojo”, metáfora zombie para diseccionar sociedad chilena

Pascoe, que está radicado en Santiago desde hace varios años, señaló en entrevista con Notimex que en su libro queda de manifiesto “el apocalipsis en una sociedad cerrada, pequeña, muy segmentada, muy marcada por la propia destrucción del Estado”.

SANTIAGO (Notimex).- El escritor y periodista mexicano Andrés Pascoe presentó en Chile su primera novela ‘psicotrónica’, titulada ‘Todo es rojo’, donde da cuenta de las divisiones que persisten en la sociedad chilena.
Pascoe, que está radicado en Santiago desde hace varios años, señaló en entrevista con Notimex que en su libro queda de manifiesto ‘el apocalipsis en una sociedad cerrada, pequeña, muy segmentada, muy marcada por la propia destrucción del Estado’.
‘Esta es una sociedad que de alguna forma vivió su propio apocalipsis con el golpe de Estado de 1973, con el desmantelamiento de lo que existía y la reconstrucción a partir de un nuevo concepto social basado en la marginación y la segregación’, indicó.
Estos elementos se encuentran presentes en ‘Todo es rojo’, novela que tiene como personajes centrales a un mexicano, un chileno y una argentina que escapan de la violencia apocalíptica que se vive en Santiago hacia la sureña isla de Chiloé.
‘Yo quería explorar qué sucede si tres personas de distintas nacionalidades, y de visiones políticamente distintas, se ven obligadas a ponerse de acuerdo, bajo cualquier circunstancia, para sobrevivir a una amenaza inminente y absoluta sobre ellos’, dijo.
Pascoe añadió que ‘la metáfora zombi te permite hacer una serie de reflexiones interesantes respecto de la forma en que reaccionan los sectores sociales ante el desorden, como las heridas que parecen relativamente saldadas en realidad siguen ahí’.
‘He descubierto en mi experiencia chilena, y viviendo en un contexto de muchos extranjeros y latinoamericanos, que somos mucho más diferentes de lo que solemos pensar que somos. Las cosas que nos separan son muy profundas’, aseguró.
Estas diferencias, explicó, ‘tienen mucho que ver con los patrioterismos nacionales, con los resentimientos históricos y también porque las historias que nos han contado sobre los demás son profundamente diferentes. Somos países muy xenófobos’.
Detalló que la novela, que será editada a mediados de este año en México, tiene como personajes centrales a ‘una argentina, que es apolítica, anarquista incluso; un mexicano, que es de izquierda trotskista, y un chileno que es pinochetista’.
‘Por azares del destino, ellos acaban juntos y se construyen lealtades alternativas, al tiempo que se mantienen vivas estas tensiones políticas ideológicas entre ellos’, precisó el escritor y periodista.
Agregó que, ‘al mismo tiempo, conforme la sociedad se va desarmando, resurgen esos odios sociales porque los sobrevivientes de clase alta conciben que está viniendo el lumpen proletario por ellos’.
Enfatizó que ‘ésta no es una novela pretenciosa, es un cuento de sexo, violencia y destrucción y tiene muchos subtextos. Lo que intenté lograr era algo que fuera divertido e interesante para todo el mundo’, dijo.
‘La idea es que la pueda leer un adolescente, porque es una historia rápida y ágil, con mucha tensión y energía contenida, y también un lector más complejo, porque puede encontrar elementos que espero le resulten una lectura interesante, sobre lo que es la sociedad’, añadió.
Pascoe, que se desempeña en Chile como corresponsal, apuntó que ‘‘Todo es rojo’ nace porque a los ocho años vi una película de zombis, ‘El regreso de los muertos vivientes’, y me dejó completamente marcado, me pareció una fantasía aterradora y genial’.
‘Me pareció que esta fantasía de estar rodeado por esta amenaza absoluta y no pensante era sumamente atractiva y con los años me convertí en experto en cine zombi, en cine psicotrónico (que aborda la psicotrónica o conjunto de técnicas utilizadas en la parapsicología para interpretar algunos fenómenos paranormales), viendo todas las películas que podía’, comentó.
El ex columnista del diario mexicano ‘La Crónica de Hoy’ agregó que ‘Chile es un país excepcionalmente bueno para una crónica apocalíptica, por su carácter isleño, insular, con fronteras naturales casi infranqueables, por el temperamento chileno’.

viernes, 21 de marzo de 2014

Todo entre zombis y humanos

Ricardo Pascoe Pierce
Publicado en El Excélsior el 14/30/2014

El miércoles recién pasado se presentó, en Santiago de Chile, la novela apocalíptica de Andrés Pascoe bajo este título: Todo es rojo. Digo “apocalíptica” pues, a pesar de lo dicho por la casa editorial, en el sentido de que era una novela sobre zombis, una lectura cuidadosa del texto revela que versa más sobre etapas de crisis de la vida de la humanidad, más que estrictamente sobre la existencia y actuación de zombis en nuestro medio.

¿Zombis en nuestro medio? ¿Es creíble una novela sobre zombis? Me hice la misma pregunta. Me contestaron que hay una cierta moda literaria que tiene que ver con zombis o, si me apuran, los “muertos vivientes”.  Puede ser cierto, obviamente, pero ¿qué significado puede tener para la sociedad actual la aparición de un género literario que habla de seres que viven en una suerte de limbo entre la vida “en definitiva” y la muerte “en definitiva”? ¿Qué nos dice ese género de la sociedad actual?

Los presentadores abordaron los temas del libro con gran fuerza y direccionalidad. Siendo chilenos todos ellos, me resultó interesante ver el texto a través de esa mirada: la del chileno/a después de los avatares de una sociedad que vivió la descomposición de su vida, economía y política en sus múltiples etapas y fases con el golpe de Estado de Pinochet en aquel aparentemente remoto y casi olvidado 1973. Descubrí, escuchando a los comentaristas, que la experiencia subjetiva del golpe no solamente no es remota, sino que incluso se encuentra extraordinariamente presente. Ni siquiera me refiero a la experiencia misma del golpe, de su violencia, destrucción e imposición, sino a la experiencia más profunda de encontrarse, como individuos y como sociedad, ante el espectro de la destrucción del orden establecido y de trasladarse, repentinamente, al territorio de lo desconocido, de lo fracturado, de lo irracional, donde el orden y los símbolos perdieron su sentido. Es más, nada tenía sentido excepto la existencia misma, propia, privada, individualizada. Sobrevivientes es la palabra que se me quedó grabada en la cabeza: sobrevivieron al apocalipsis. Y vivieron (o sobrevivieron) en un mundo sin lógica, sin orden, sin explicación aparente.

Así que no pudo sorprender a nadie de que, al calor del análisis de una novela anunciada como un texto zombi, terminara en una conversación acerca de la destrucción del Estado y el vivir dentro del espectro de la fatalidad. Y ese vivir en el cuerpo del abismo es lo que determina que la existencia misma adquiera un carácter inquietante, fugaz e incierto. En términos subjetivos, el golpe de Estado chileno dejó su huella en la conciencia de la sociedad: vivir en el abismo se convirtió en un hábito y, en particular, en una forma de vida.

El mundo zombi es uno en el cual se vive una suerte de “muerte en vida”. Es un mundo intermedio entre la vida y la muerte, cuando todo ha perdido su sentido, y ese sinsentido no se transforma en un nuevo sentido. Es un mundo en el que la violencia, destrucción, sexo y depravación son, simplemente, lógicas en sí mismas, sin referentes éticos reconocibles y sancionados por la sociedad. Todo es catástrofe y como seres humanos vivimos al borde de él permanentemente. La desaparición del Estado genera las condiciones que avalan la aparición de zombis, que son, finalmente, una respuesta al fracaso de la humanidad en su búsqueda por un orden continuado que puede permitir el alcance de los propósitos individuales o de grupo.

Cada uno de los personajes del libro tiene una explicación y razón de ser en ese entramado. La sobrevivencia es, por supuesto, un objetivo inmediato. Pero otro objetivo refiere a la lucha por entender si el simple hecho de existir tiene algún significado en sí mismo, o si las razones de la existencia no tienen explicación o justificación alguna, más allá de un biologismo funcional, y la futilidad de su búsqueda refuerza la zozobra de la existencia.

Zombis que habitan un “alter-mundo”, que se debate entre el orden y el caos, entre la vida y la muerte. En ese sentido, son expresión cabal de la lucha de la humanidad por encontrar su lugar en el universo. Un lugar que, por cierto, aún no ha encontrado y, si seguimos los dictados de John Milton en su Paraíso perdido, probablemente nunca encontrará.

El autor de la novela remató su presentación con una frase que es, simbólicamente, un grito de esperanza ante el desasosiego: “Pocas cosas son más revolucionarias que ser generosos…”

                ricardopascoe@hotmail.com


                @rpascoep

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